Sin espada, ni escudo, el sistema de salud en estado crónico.



El mundo de la medicina se ha puesto de cabeza con el COVID19, y ha puesto a los ojos de todos, las muchas deficiencias de los sistemas de salud. México no fue la excepción ante esta ola que dejó al descubierto un sistema de héroes...

sin espada, ni escudo.

Si bien el cierto el manejo de la información en esta pandemia es hasta este momento el correcto, y colocó a López Gattel como líder y voz de mando ante este fenómeno. No se puede tapar el sol con un dedo, pues en las entrañas de los hospitales, de las clínicas, de los centros de salud; se respiraba el principio de lo que sería la gota que derramó el vaso de la paciencia de Enfermeras, Doctores, Paramédicos, Intendencia, Trabajadoras Sociales, estudiantes de medicina, médico internos, en servicio social y hasta residentes de especialidad.

Surgen en este análisis varias preguntas que valdría la pena hacer a los actores principales de esta película. Sin embargo, antes de estas preguntas hay que poner el contexto de los problemas a los que ahora se enfrentan nuestros héroes de la salud. Es de todos sabido las condiciones paupérrimas con se ha manejado la Salud pública de manera histórica, basta con ir una vez a urgencias de algún hospital del Seguro Social, tener algún conocido atendiéndose en el ISSSTE, o tener a alguien cercano viviendo en carne propia las vicisitudes que el sistema ofrece, ya sea para atender o para ser atendido. Esta triste situación no es única del sector salud, se vive en el mundo empresarial, en la política, en el deporte, en el arte, en la economía, y en muchos temas que deberían ser prioridad para los líderes de este país. Lo que nos obliga a generar una responsabilidad dual a estos conflictos, por un lado a nuestros gobernantes, que no han sido capaces de detener la bola de nieve que arrastra con las buenas prácticas, los valores y las buenas intenciones de muchas personas. Y por el otro la sociedad y los actores principales de esta película de puro drama al mero estilo de película del cine de oro.

Teniendo esto como antecedente, a nadie le puede quedar la menor duda de que los Gobiernos, del partido que sea, no han podido con el paquete. Pero el enfoque de la presente opinión es saber si la otra parte de la moneda ha hecho lo suficiente. Veamos algunos ejemplos que pueden poner en evidencia el punto que tratamos de exponer. Basta con observar el camino para ser médico para darse cuenta de que algo anda mal. Cuando los médicos gradúan de las universidades, tienen la obligación de realizar un año de internado dentro de algún centro de salud u hospital, rotando por la mayoría de las especialidades. Hasta este punto todo parece fabuloso, al fin de cuentas, que médico recién salido de la escuela no va a querer poner el conocimiento en práctica. Pero quien se fija en la parte donde tienen que realizar jornadas de 36 horas sin parar, para cumplir guardias de “aprendizaje intensivo”, quien levanta la mano para exponer el sueldo o beca, cómo los han obligado a nombrar ese pago inverosímil que les dan cada 15 días o cada mes. Pero o sorpresa, cuando esta Micro Maestría de un año se termina, que les parece 1 año más de servicio social a la nación, a la misma que “lucha por ellos”. Con una pequeña alza en su “beca”, y con un trabajo en la que la en algunos casos cuasi responsables de los Centros de Salud dónde les corresponde realizar su segundo año de “aprendizaje intensivo”. Hay varias cosas que resaltar en este ejemplo, que conste que solo es ejemplo de la falta de seguimiento a uno de los muchos problemas del sistema de salud mexicano. Y volvemos a recordar que el Gobierno no ha hecho lo más mínimo para resolverlo. Pero que es lo que han hecho las eminencias del mundo de la medicina, que han hecho los grandes cirujanos, internistas, ortopedistas, los líderes de los Congresos de médicos, Profesores, los otros especialistas para voltear a ver lo que ellos mismos han vivido, e intentar resolverlo.

En que punto la falta de interés se vuelve un ejercicio crónico, en que momento podemos como sociedad permitir que las cosas sigan su rumbo como si nada estuviese mal, cuando decidimos que no vale la pena hacer nada al respecto. Por qué perdemos la capacidad de desafiar el sistema. En nuestro ejemplo del párrafo anterior, podemos generar varias conclusiones. Todos los Doctores tienen que pasar por ese camino, pero quien decidió que ese era el camino óptimo para el “aprendizaje intensivo”. Por qué los “jóvenes construyendo el futuro” (Ninis), tienen una “beca” superior a la de un médico de pre grado. Nadie ha podido hacer el análisis simple de que una jornada de trabajo debe tener un horario justo, y que cualquier trabajo que pase de las 8 horas debe ser pagada cada hora al doble, y después de cierto punto al triple, pero que cualquier institución que lleve a sus empleados a jornadas más allá de lo ordinario debe ser analizada para ver que no se esté explotando a las personas más allá de los límites. Alguien se ha puesto a pensar si esta jornadas de trabajo podrían poner en riesgo la vida de las personas que son atendidas por estos verdadero héroes de la salud.

Esto es sólo un ejemplo de lo que el mundo médico ha dejado de observar, o quizá lo observa y decide no hacer nada, o quizá no ha surgido ningún líder lo suficientemente fuerte para congregar y decir, “ya basta” de hacer las cosas igual. El Coronavirus, ha puesto en evidencia muchas inconsistencias del sistema de salud, pero también ha puesto en evidencia la falta de defensa de los médicos a los médicos, y de los médicos a todos su colegas (enfermería, servicio social, intendencia, etc.) Muy triste es ver que el sistema mexicano fracase en realizar la función para la que ha sido elegido, pero más triste es ver que los Doctores, que les ha tocado vivir en carne propia este tipo de inconsistencias, no haga lo más mínimo al respecto. Y podemos empezar a evaluar otros muchos problemas, como la falta de insumos, la disparidad salarial, la falta de plazas, las inconsistencias en temas laborales, la falta de recursos tanto humanos como físicos para atender una pandemia.

Y en este punto vale la pena resaltar el porque nace este análisis; hace un par de días un grupo de jóvenes Doctores, Enfermer@s y demás personal de una clínica del Seguro Social en Ciudad Juárez se manifestaron con cartulinas por la falta de cuidado por parte de las autoridades del hospital para salvaguardar lo más importante que tienen, sus vidas, su integridad personal. Y llama la atención el empuje de la juventud en este tema. Si uno va a las redes sociales se encuentra uno con un sin fin de micro manifestaciones de repudio a este tipo de inconsistencias del sistema. Sin embargo esta batalla no tiene el eco suficiente para revolucionar la manera en la que se hacen las cosas. Haciendo una pequeña analogía, para los que nos gusta la ciencia ficción, esta batalla es liderada por un grupo de Pawanes, de Jedis recién graduados, de una rebelión sin un líder claro. Y aunque son muchos, de poco sirve, si las fuerzas oscuras que han alimentado el sistema de malas prácticas, están unidos para seguir haciéndolo de la misma forma.

La fuerza rebelde necesita adquirir fuerza, requiere a su Princesa Leia y su Luke Skywalker, es momento de una nueva esperanza, de unirse y acabar con esas prácticas de antaño que no benefician a nadie. Pero esta rebelión debe saber, antes de lanzarse, que cuando la caja de Pandora se abra, va a requerir más que suero para curar la cruda realidad. Y será tema para otro capítulo de este libro, pero si algo queda claro es que en México, y en el Sistema de Salud, si hay dinero, lo que no hay es ganas de distribuirlo justamente. Basta del pensamiento de “podré cobrar más cuando sea internista, ortopedista, cardiólogo o ginecólogo”, basta del pensamiento ingenuo de que “así se ha hecho siempre, todos los Doctores tienen que pasar por lo mismo”, triste ver como profesores de medicina se atreven a decir, “hay que sufrirle tantito para aprender más”, o el clásico “la investigación médica no sirve, aquí todos venimos a trabajar con lo que tenemos y hacer milagros con lo que tenemos”. Es aplaudible los milagros que se están haciendo con lo que se tiene, y digno de resaltar a nivel internacional todo lo que se hace por salvarguardar la vida de los mexicanos. Pero es imperativo lanzar un mensaje a los médicos, un mensaje de no buscar ser uno de los mejores sistemas de salud del tercer mundo, en este mundo globalizado merece pasar a un siguiente nivel, uno donde las escuelas de medicina defiendan a sus estudiantes, donde las jornadas de trabajo sean adecuadas, donde haya un análisis serio del salario, de los incrementos salariales, de la curva de aprendizaje, del crecimiento profesional, dónde se tengan correctos sistemas de capacitación, planes de sucesión, aplicación de estudios de evaluación de psicología organizacional, de implementación de valores, de ética profesional, de organigramas y una taxonomía de trabajo clara, del seguimiento a una misión y a una visión aceptada por todos los miembros de una organización, y no sea el juramento hipocrático lo único da luz a los pasos de cada institución de salud.

México y los Doctores, merecen darle una identidad al mundo de la salud en este país, hay que hacer cambios de fondo. No permitan que alzas salariales del 30% con los que algunos intentan tapar todos los problemas que hemos enunciado, borren la memoria de lo que sigue sucediendo. Hay que desafiar la manera en la que se están dando las cosas, o corremos el riesgo de volvernos complices de lo que nos disgusta. Y debemos dejar claro algo, muchos de estos cambios, no requieren dinero, requieren interés de hacer las cosas bien. Si ustedes no se cuidan entre ustedes, nadie los cuidará. Gracias por dar el alma por la humanidad, pero acuerdense de la primisa justa y egoísta, pero también sabia si es bien enfocada...

“primero tú, luego tú, y al último....tú”

Entonces, y sólo entonces estaremos más cerca de empezar a querer ser un sistema de salud de primer mundo. Tratanse como médicos, como enfermeras, como líderes de la salud de primera, nunca más de tercera.

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